El superlativo expresa el grado más intenso de la calidad (característica) de un adjetivo. El superlativo absoluto se forma agregándole al adjetivo el sufijo ‘ísimo/ísima’ o utilizando adverbios como muy, sumamente, extremadamente, etc. Algunos ejemplos:
Raro – rarísimo – muy raro
Malo – malísimo – extremadamente malo
Alto – altísimo – sumamente alto
Algunos adjetivos cambian sus raíces al formar el superlativo absoluto añadiéndole el sufijo; sin embargo, otros poseen una forma de superlativo.
Amable – amabilísimo
Amigo – amicísimo / amiguísimo
Antiguo – antiquísimo
Célebre – celebérrimo
Cruel – cruelísimo / crudelísimo
Fértil – ubérrimo
Fiel – fidelísimo
Libre – librérrimo
Mísero – misérrimo
Notable – notabilísimo
Pobre – pobrísimo / paupérrimo
Simple – simplísimo / simplicísimo
Tenaz – acérrimo